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Según se desprende de un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, los niños españoles "no saben comer". Y es que hasta un 80 por ciento de los estudiantes presenta hábitos alimenticios "mejorables", y un 13 por ciento lleva una dieta "inadecuada". Por el contrario, sólo el seis por ciento de los menores mantiene una dieta alimenticia que puede calificarse como "muy buena".
El estudio, coordinado por las catedráticas en Nutrición Ana María Requejo y Rosa María Ortega, se basa en una muestra de 520 escolares de entre ocho y 12 años de edad. De sus datos se extrae que este grupo de población presenta ingestas insuficientes de determinados nutrientes importantes como la vitamina D, el yodo y el zinc. El documento también constata que el consumo de ciertos alimentos como los cereales, las legumbres y las verduras, no alcanza la "media ideal", mientras que en el caso de las carnes y los precocinados es superior a los niveles recomendados.
Por sexos, los varones consumen más cantidad de cereales, carne y precocinados mientras que las féminas destacan por comer menos cereales y lácteos. También resultan significativos los escasos niveles de hierro y calcio que registran las chicas participantes y que no alcanzan el 56,2 por ciento recomendado. No obstante, y en líneas generales, son ellos los que siguen las dietas de peor calidad.
Consumo de helados
El trabajo también alerta sobre los bajos niveles de consumo de helados entre la población escolar (sólo un 15,4 por ciento se declara "consumidor habitual"). A pesar de lo que se pueda creer, las autoras de la investigación aconsejan su ingesta ya que, su inclusión en la dieta de un modo controlado, contribuye a resolver algunas de las carencias alimenticias. Por ejemplo, el consumo de tres helados (de 100 gramos cada uno) a la semana provoca un aumento de nutrientes como la riboflavina (vitamina B2), la vitamina A, la vitamina B12 y el calcio. En este último caso, los niveles pueden alcanzar un aporte del 102,7 por ciento.
Pero además, su consumo posee otras ventajas. Tal y como afirma Ana María Requejo, "el helado tiene una dimensión lúdica y placentera que hace que para el niño sea un alimento apetecible pero a la vez es muy nutritivo". En el caso del estudio, tomar helados implicó una mejora global del perfil nutricional de los escolares participantes, ya que disminuyeron las calorías aportadas por las proteínas y aumentaron las procedentes de los hidratos de carbono.
Finalmente, el documento añade que los escolares consumen demasiados alimentos con proteínas y lípidos, en detrimento de hidratos de carbono. Por ejemplo, en el caso de las proteínas, se doblan las cantidades recomendadas. El perfil lipídico también alcanza niveles "desequilibrados", con un consumo de ácido grasos saturados (AGS) dos veces superior al recomendado.
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El consumo de cereales, legumbres y verduras, no alcanza la media ideal, mientras que el de carnes y precocinados es superior a los niveles recomendados |
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